La Catedral Metropolitana de Porto Alegre

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Todos los turistas afiliados a la religión católica que se acercan a Río Grande do Sul tienen una visita obligada a la Catedral Metropolitana de Porto Alegre, ya que se trata de la iglesia más antigua de la ciudad que está totalmente emparentada con la fundación de la misma.

También se la conoce como la Parroquia Nuestra Señora Madre de Dios, y su construcción fue finalizada en 1772 sobre la Plaza de la Catedral en pleno barrio Centro de la capital gaúcha, manteniéndose hasta el día de hoy como un símbolo de la colonización.

En la actualidad es uno de los principales centros de atracción que ofrece Porto Alegre para todos aquellos amantes de la historia y que estén interesados en la principal religión de Brasil, ya que a pesar de las remodelaciones que ha sufrido, entrar en esta iglesia es como hacer un viaje al pasado y situarse por un momento en uno de los momentos más importantes de la historia de Río Grande do Sul.

Características de la Catedral Metropolitana

A lo largo del siglo XX la Parroquia Nuestra Señora Madre de Dios sufrió algunos cambios en su estructura, los cuales si bien le han dado otra solidez no han hecho que la misma pierda su identidad, conservando aún el diseño original.

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Esta iglesia no es de las más grandes que podemos encontrar en la ciudad gaúcha, aunque tiene varios elementos que la destacan. Uno de ellos son los mosaicos que adornan la fachada, los cuales fueron realizados por la Academia de los Mosaicos del Vaticano.

En su interior se destaca la inmensa cúpula, la cual tiene una altura de 65 metros sobre el nivel de la plaza, y un diámetro interno que se aproxima a los 18 metros. Por otra parte cuenta con un diseño característico del arte del Renacimiento, con figuras geométricas simples y una gran iluminación.

En distintos sectores de la iglesia se pueden encontrar diversas esculturas que hacen referencia a varios santos, de las cuales se destaca la estatua barroca de la Virgen y el Niño Jesús sobre el altar mayor. El mismo también está decorado por un gran mural que tiene a sus lados dos enormes vidrieras que representan a San Miguel y Santa Teresa. Por otra parte la Catedral Metropolitana cuenta con algunas esculturas que recuerdan la época de su creación, los cuales se encuentran adornando la fachada.

Todos estos elementos hacen que la misma sea digna de ser visitada por todos aquellos adeptos al catolicismo y quienes quieran conocer un poco más acerca de la historia de la ciudad. Para hacerlo se pueden acercar a la misma de lunes a viernes de 7 a 18 horas, mientras que los fines de semana el horario de visita comienza un par de horas más tarde.